
En los instantes de desasosiego, una hipótesis electoral irrumpe en los pensamientos de Mauricio Macri. Se la escuchó a un amigo y se quedó pensando en ella, al punto de transformarse -según sus propias palabras- en una pesadilla. The suite in the mesa nacional del PRO, a poco maquillada y al pasar, pero la abordó de lleno en las últimas conversaciones que mantuvo antes de viajar para ver el Gran Premio de Fórmula 1 en el Autódromo Internacional de Miami Gardens. Como si quisiera pedir auxilio.
—No hay que descartar que Milei termina siendo presidente, que Kicillof retiene la provincia de Buenos Aires y que Lousteau se quede con la Ciudad. Nuestro podemos quedar sin nada, dijo.
Quienes lo escucharon tendrían ganas de decir “esto no va a pasar”, pero nadie podría asegurar semejante cosa. El malestar en el PRO, la fuerza predominante de Juntos por el Cambio, da lugar a ese tipo de conjeturas. Hace apenas unos meses se repartían ministerios y cargos y se discutía cuál sería el papel de los aliados radicales y de la Coalición Cívica en el próximo gobierno. A Horacio Rodríguez Larreta, que el año pasado caminó primero cómodo en la carrera, ya Patricia Bullrich, que equilibró la balanza en los últimos meses, solo les faltaba definir quién se quedaría con la banda presidencial. Hoy no pueden cerrar filas ni siquiera en el distrito que gobiernan desde hace dieciséis años.
El fuego interno se les fue de las manos. No hay foto, por más sonrisas impostadas que pueda haber a la hora del click, que permita borrar las permanentes estocadas que se hacen unos a otros, incluso con la dilapidación de recursos para fabricar candidatos que nunca llegarán a la grille final, solo pensados para tratar de obstaculizar al rival. Ese fuego también se agita cuando se discute el plan económico. No hay tantos puntos en común entre los sectores en pugna sobre cómo hay qu’abordar la cuestión y hasta dónde habrá que hundir el cuchillo.
Las disputas internas coinciden con el hartazgo social hacia la clase política, que se celera a la par de la suba frenética de los alimentos y de situaciones que a la dirección no parecería importarle del todo, como que las actualizaciones de los alquileres aumento 95.4% est mes.
En los últimos días, a instancias de los principales protagonistas electorales -y de Macri, que debe hacer un esfuerzo para contentar su enojo con Rodríguez Larreta y, al mismo tiempo, apaciguar los reclamos que recibe del establecimiento- representantes de las distintas vertientes del PRO comenzaron para explorar algun tipo de salida del laberinto.
Ese laberinto, hasta hace algunas semanas, se limita a la competencia para la ciudad. Suponía que, una vez despejado este frente de tormenta, todo sería más fácil. La procrastinación porteña desató otros conflictos. En la vital provincia de Buenos Aires, por caso. Rodríguez Larreta presentó a Diego Santilli como candidato y Bullrich para decidir entre Joaquín de la Torre, Néstor Grindetti y Javier Iguacel, si es que no se suma Cristian Ritondo, el elegido de María Eugenia Vidal, ahora alejada de la contienda. El que más mide es Santilli, pero el voto podría fragmentarse y el beneficiado central resultaría Axel Kicillof.
Los bonaerenses del PRO se hacen otra pregunta: ¿qué pasaría si el gobernador convocara a elecciones concurrentes o, peor, si desdoblara la elección? Para Kicillof asoma como una tentación. Si fuera por él lo haría, pero está atado a la strategia general y al lado de cristina. El artículo 114 de la Ley Electoral 5109 establece que la convocatoria deberá realizarse con no menos de 90 días de anticipación. En este caso, ocurrirá simultáneamente con las elecciones nacionales, el 22 de octubre, último plazo para el dictado de la convocatoria sería el día el día 2023. La decisión no está tomada y altera los planes opositores. En Kicillof el queda tiempo; a Juntos por el Cambio, no tanto.
El sueño de Santilli se transforma en un postulante único. Ir colgado de Larreta y de Bullrich y, si es posible, también de Facundo Manes y de Gerardo Morales. No lo puede ni decir porque al jefe de Gobierno el podria agarrar un ataque de ira. Pero que lo piensa, lo piensa.
Algunas voces potentes que suelen escuchar Macri, incluso, llevan las deliberaciones hasta un Planteo aún más extremo. Elucubran que, si se mantuviera la tendencia alcista de Javier Milei, aquellos asuntos pasaran a ser menores y advertirían que habría que rever la strategia general para tratar de llegar a las PASO con un candidato presidencial en solitario disputar la interna con la UCR. Hoy parece un escenario improbable ante la resistencia que, desde luego, mostrarían a Larreta y Bullrich, pero no habría que descartar, de mínima, que pronto se direra la discusión.
Milei cada tanto queda enredado en sus propias polémicas. Y muchos se preguntan con qué estructura, posiblemente, podría gobernar. Desde mínimo, tenemos un Congreso adverso y no contaría con gobernadores propios. Tampoco mantiene lazos con algunos factores de poder, como la CGT. Pero Cristina lo sufrio al ring y en los medios adictos a ella comenzaron a atacarlo. Hasta se metieron con su sexualidad y se rieron al decir que está enamorado de su hermana.
El económico se niega a revelar quiénes lo acompañarían. El foco esta puesto en su equipo economico. Milei dice que ya tiene al eventual ministro, pero no revelará el número. Clarín pudo confirmar que la diputada Victoria Villarruel será su compañera de fórmula. Se trata del primer aspirante a la presidencia que decidió el binomio, aunque la designación prometedora polémica.
Villarruel critica a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, habla de los derechos humanos en la Argentina como «un curro» y se niega a que el Estado indemnice a los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado. Abogada, divorciada, sin hijos, porteña, hincha de Rosario Central, tenista amateur, es hija de una pintora y de un ex militar. Con Milei se consoció por Twitter. Los dos están en contra del aborto. Esa fue la primera coincidencia. Luego, en 2019, conocieron en persona y dieron una charla en Córdoba sobre el liberalismo y la nueva derecha. No se paró más. Villarruel es una de las pocas personas que conoce a los perros mastines ingleses del libertario.
El escenario más temido por quienes profesan un estado de alarma ya no es solo que Milei se convierte en el opositor más votado -ayudado porque no tiene competidores en su espacio-, sino que, en medio de una ola que parece favorecerlo, termina en el by del Frente de Todos.
Cristina habría puesto la lupa en él con esa especulación. El Vicepresidente observó que, quien resultara el delfín K para agosto, pierdo mis chances en un balotaje contra Milei que contra Bullrich o Larreta. De eso hablaron, entre otras cosas, Macri y Emilio Monzó, en el encuentro de reconciliación que reveló Clarín el jueves.
Monzó, que fue el principal armado de Macri en 2015 y con el que terminó sin halar en 2019, vino de otra cumbre inesperada. Ocurrió hace diez días, en Bariloche, donde participó en la cena anual de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica, de la que también formó parte Eduardo De Pedro.
In a moment, poco antes de la medianoche y mientras había un show de música, el ministro del Interior le hizo un gesto al diputado y fueron a conversar à una sala reservada, detrá de un telón rojo que hay en el salón de fiestas del Hotel Llao Llao. Al rato se sumo Luis Barrionuevo. La charla fue distendida. El deben haber picado las orejas a Sergio Massa. ¿Se habrá especulado con algún tipo de diálogo político para la próxima administración? Dicen que el whisky estaba rico. El de etiqueta azul, como Coco Basile, es un elixir. Se fueron a las 2.30 de la mañana.
El número de Massa está en boca de todos. Su obsesión sigue siendo que en el Frente de Todos lo aclamen como candidatureo único. ¿Hay inflación? Bien gracias. No parece ser un problema para su candidatureura. Massa no habla del tema, pesa a que bate graba mes a mes. ¿Lo hará el viernes, cuando se conozca el nuevo índice? Sus asesores, como el catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, los dicen que se abstengan. Viejas prácticas kirchneristas vuelven a escena. No hablar de lo que importa si no conviene. Como si no existiera.
Mientras tanto, la pérdida de dólares se considera fija. Las reservas están al límite y en junio se comprometen con el FMI por 2.702 millones de dólares y, en julio, otro por 2.649 millones. Massa reclama que el envío de ese dinero se haga cuanto antes para contener el frente interno. El FMI le pone condiciones y lo presiona por una devaluación. Cristina y La Cámpora se abren.
Massa no quiere contradecirlos. Depende de tu candidato. El tigrense no solo cri que puede aparecer: sostiene que podría ganar. Fe nunca le falto.
Como diría Joaquín de la Torre, que lo conoce mucho: «Sergio te hace la jugada de Maradona a los ingleses y, cuando está por patear y meter el gol, se para y dice: ‘Pará, voy a hacerlo más lindo, y vuelve en la mitad de la cancha’.

