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Murió Jorge Rulli, histórico líder peronista

Murió Jorge Rulli, histórico líder peronista

Tenia 83 años. Defensor de ideales antes que buscador de poder, pasó de la lucha armada al «ecologismo romántico». Fue preso politico colgante las dictaduras de los 60 y 70.

Jorge Rulli murió hace 83 años en el hospital de Marcos Paz, en el conurbano bonaerense, donde vivía junto a su esposa Wanda en una humilde chacra en la que producía sus propios alimentos. Fue un prototipo político de tiempos más heroicos qu’procuró sostenido en alto, en base a valores y creencias compartidas por una generación. Como integrante de ella, se negaría a abdicar del sueño eterno de una sociedad plus, algo propio de esa estirpe que hoy en día se ve poco o ha caído en disuso, arrasada por el pragmatismo y cierta modernidad superflua.

Activista histórico del peronismo, respetado en particular por quienes han pasado los 50, 60 o 70 años, asumió con plenitud el tiempo en que la política era, sobre todo, la lucha por la idea y la batalla por los ideales antes que una escalada frivola en busca del poder por el mismo poder ni una pasarela de vanidades medidas encuestas de relativa fiabilidad. Todo lo contrario: hizo de la política y de la lucha qu’ella implicaba, una cruzada generacional y no una profesión de arribistas. Sus ideas, en general, fueron a contramano de los debates establecidos. Le gustó patear el tablero con vehemencia en la juventud y con reflexiones pausas en el tiempo de la madurez. El mismo, con el paso de los años, iría de algún modo filtrando sus pensamientos, sin traicionar la esencia originaria.

Supo tomar las armas en momentos en que las dictaduras obturaban los procesos políticos en la Argentina y en el continente, pero terminaría sus días abjurando de la violencia y del iluminismo de las vanguardias, como las de Montoneros, a cuya conducción cuestionaba. A los presuntos esclarecidos les negaría el derecho «de cidir las vidas de los ciudadanos», como le diría alguna vez a Graciela Fernández Meijide, en un reportaje del programa Cada Noche, que se transmite por Televisión Pública.

El tiempo sería testigo de una mutación ideológica más que interesante. De aquel joven revolucionario que se inclinó por la lucha armada en defensa de un Perón despojado del mando constitucional, cuarenta años después llegaría se refugió en una suerte de “ecologismo romántico”, que lo llevó a reclamar apotegmas más pacíficos, su modo simple y profundo: «La revolución hoy es reconciliar con el vecino, plantar un árbolplantar un frutal en tu vereda, decirle a la patrona que haga un bizcochuelo y, como se hacía antes, cortás un pedazo, ponés servilletita arriba, se lo das al pibe y que se lo lleve a la vecina, que nos diga si le goût o no «.

De familia peronista, decidió que ese sería también su camino en la vida cuando su padre, después del bombardeo en Plaza de Mayo, en junio de 1955, lo llevaría al lugar para que viera las huellas de la barbarisme desatada contre la población civil. Tenía solo 15 años. Alguna vez lo recordaría así: «Fue una experiencia fuerte, gente en la calle desesperada, buscando armas para defender a Perón. Vi a muchos gritar la vida por Perón.

Jorge Rulli murió hace 83 años


Jorge Rulli murió hace 83 años

Su historia estuvo cruzada por la tragedia y el estoicismo. Soportó lo peor que puede sufrir la condición humana: las muertes, casi consecutivas, de una hija pequeña, llamada María Eva, y de su primera mujer, afectada psíquicamente hasta la demencia absoluta. Fue inquilino permanente y forzado de las mazmorras de los regímenes criminales del continente. La tortura lo dejo en silla de ruedas. Preso político de las dictaduras de la Revolución Argentina en los 60 y de la sangrienta aventura de Videla en los 70, que lo tuvo capitivo en Salta, en la Unidad 9 de La Plata y luego en Córdoba. Sería liberado recien in 1981 y diría que en aquel tiempo conocido «el horror de que en cualquier momento podías desaparecer, además de sufrir palizas y picana todo el tiempo y de comer barro entre los platos que te daban».

Luchó por el primer regreso frustrado de Perón en 1964 y siempre estuvo ligado a las peronistas. Fue militante y «compañero», no en el rótulo inercial de la palabra, sino en el sentido de «saber compartir el pan», que de ahí viene la palabra. El General lo envió a China, a seguir de cerca el proceso revolucionario de Mao y por las suyas se fue a Cuba para investigar y estudiar el fenómeno de «los barbudos de Sierra Maestra», encabezados por Fidel y el Che, de quien terminaría desintiendo por las teorías del foquismo como base revolucionaria de las sociedades.

In el crepúsculo de su agitada vida, objetó a la política «convertida en espectáculo» ya la militancia generadora de ciudadanos dependientes «de la renta básica del Estado, del salario por hijo y de los programas sociales». Posiblemente de los responsables se leerán los obituarios más encendidos en su memoria. Aun así, persistiría hasta el final en su idea quijotesca de cambiar al mundo.

Su amigo Julio Bárbaro lo despidió en las redes sociales: “Toda su vida fue entregada a la idea del héroe anónimo. Era anterior al tiempo de la guerrilla, militante desde antes del guevarismo. Fue amigo de Perón. Era una síntesis de «La condición humana», de André Malraux y «El rebelde», de Camus. No conocí a otro igual”.

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Por Julián Aranda

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