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En Calais y Perpiñán, escenarios nacionales bajo el control de los alcaldes

En Calais y Perpiñán, escenarios nacionales bajo el control de los alcaldes

El Canal, escena nacional de Calais (Pas-de-Calais), 6 de mayo de 2023.

El Canal, escenario nacional de Calais (Pas-de-Calais), es un lugar de vida marcado por la hospitalidad: dos largas naves industriales separadas por pasillos giran en paralelo hacia una alta marquesina. A la izquierda, una hilera de pabellones. A lo lejos, un mirador. En las bahías, pagodas de madera donde los jóvenes holgazanean. Detrás de las paredes de ladrillo, una librería, un bar, un restaurante, talleres y salas de espectáculos. Arriba, oficinas y alojamiento para músicos visitantes, artistas circenses, coreógrafos o directores. Situada en antiguos mataderos reformados por el arquitecto Patrick Bouchain, esta ciudadela cultural contenida en 2007 multiplica los motivos para franquiciar su puerta de entrada.

El Canal no es un lugar del que te vayas fácilmente. Francis Peduzzi es su director desde 1991. Este jefe a la antigua, que nunca falta a una función, no quiere irse. Sin embargo, puede verse obligado a hacerlo. Según artículos de la prensa local (el ayuntamiento se negó a responder a nuestras solicitudes de entrevista), Natacha Bouchart, alcaldesa de Calais desde 2008, quisiera que viera la luz un nuevo proyecto artístico, liderado por otro director.

Entre los elegidos (ex-Les Républicains y ahora apoyo de Emmanuel Macron) y el hombre de cultura, la corriente no pasa. El teatro está sufriendo las reducciones en cascada de los subsidios municipales, pero fijados, con la ayuda de un contrato de objetivos plurianual (CPO) firmado entre todas las autoridades supervisoras, en casi 900.000 euros por año. Pero la cuenta ya no está.

Amputación de 350.000 euros

Francis Peduzzi enumera las cifras: menos 200.000 euros en 2020, menos 100.000 en 2021, menos 145.000 en 2022. En 2023, el teatro debe arreglárselas con 550.000 euros (la amputación ha llegado esta vez a los 350.000 euros). La duplicación de su factura energética habiendo, además, recordado las cuentas en rojo, descendiendo las próximas temporadas en el condicional. El director avanza a ciegas. El 30 de junio se reelaborará el CPO que la vinculaba por tres años a sus socios. El 31 de diciembre, la ciudad, propietaria del solar, podría retirar la autorización de ocupación temporal de la que se beneficia y que caduca.

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Ante tales incertidumbres, hay motivo de preocupación. Después de una movilización de apoyo que reunió cerca de 8.000 firmas (incluida la de Julien Gosselin, director e hijo del país), Francis Peduzzi invoca ahora el tiempo institucional y la urgencia de finalizar el próximo CPO: “Se necesita un año de negociaciones y discusiones feroces sobre la coma más pequeña para establecer este texto que define el proyecto del lugar y los compromisos de cada uno. La ciudad, que lo había validado en 2020 con pleno conocimiento de causa, se comporta como si su firma no le obligara en modo alguno. Por lo tanto, surge la pregunta: ¿cómo pedirle a toda una profesión (estructuras y supervisión) que firme CPOs sabiendo que los que no los respetan no tienen problema? »

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Por Julián Aranda

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