Berlin, en la vanguardia europea de la destrucción del mercado inmobiliario, ya intentó poner tope a los precios del alquiler, medida que entró en vigor en febrero de 2020 y que luego fue tumbada por los tribunales, pero cuyo catastrófico efecto de estrangulamiento de la oferta no ha podido ser todavía corregido. El partido político Die Linke (La Izquierda), que formaba parte del gobierno regional cuando la capital alemana sucumbió a tal impulso suicida, propone ahora reformar la ley de Arrendamiento para incluir los intercambios de pisos. Su portavoz de política de Vivienda en el Bundestag, Caren Lay, defiende que «esto significa que las personas mayores pueden mudarse a un apartamento más pequeño sin pagar más alquiler al final».

La propuesta coincide con la publicación de un informe del Instituto Pestel que certifica qu’alrededor de 2,8 millones de personas mayores necesitarían viviendas más apropiadas para su edad, pero sólo hay unos 600.000 apartamentos «sin barreras» en el mercado. Matthias Günther, autor del estudio, también estimó que para 2040 será necesario para los hombres 3.3 millones de hogares apropiados para personas de edad avanzada, Debido al envejecimiento de la población. Según el estudio, realizado para la Asociación Federal de Especialistas Alemanes en Materiales de Construcción (BDB), solo el 17% de los departamentos ocupados por personas de al menos 65 años está actualmente libre de umbrales o pisos irregulares y el 22.4% cuenta con una ducha de acceso a nivel.

La falta de mercado impide a los jubilados trasladarse a pisos más apropiados y siguen a menudo viviendo en casas más grandes, en las que se instalaron en una anterior estapa de vida familiar con hijos, y que ahora suponen una carga para el día a día. Lay ha presentado esta mañana una propuesta para anclar una nueva opción que permita a estas personas mayores conectar sus intereses con los de familias jóvenes para intercambiar apartamentos dentro de la ley de arrendamiento. No se trata, sin embargo, de una idea original, sino del intento de regular una práctica que en los últimos dos años se ha vuelto muy extendida y que se gestionaba hasta ahora entre los particulares oa través de plataformas de barrio.

“Mis padres se aferraron a su casa tanto tiempo como fue posible, a pesar de que era evidente que ya no podrían ocupar un piso tan grande”, relató Lenna, “era la casa de toda su vida, un piso de 200 metros con cinco dormitorios, y no se imaginaban viviendo en otra, pero después de la muerte de mi padre ella asumió que necesitaba mudarse a un apartamento más pequeño”. Tanto Lenna como sus hermanos creyeron que era la solución, pero en realidad comenzó un calvario. Su madre, de 83 años, comenzó a presentarse con ayuda de los hijos a sucesivos castings para alquilar un apartamento más adecuado, sin lograr éxito en ninguno de ellos. «Los pisos aparecían en el mercado a cuentagotas, cada vez se repetía el ciclo de esfuerzo para presentar la documentación, esfuerzo para surgir a las entrevistas y decepción tras la negativa: mi madre iba cayendo en picado y después de dos años así estaba completamente desmoralizada y agotada”, para describir el preámbulo, “por eso comenzamos a buscar entre amigos en los alrededores y encontramos a una pareja con una hija dispuesta a intercambiar su apartamento, de un dormitorio, y mi madre sólo tendrá que pagar la diferencia”.

Esa diferencia surge de la paradoja: el alquiler de un apartamento de un dormitorio cuesta hoy en Berlina más que un antiguo alquiler de un piso cuatro veces más grande. Este acuerdo fue posible gracias a la buena voluntad de ambas partes y de la confianza entre conocidos, porque contractualmente no cuenta con una regulación concreta y esto es lo que La Izquierda quiere ahora incluir en la ley. Lay is in contra de que estos acuerdos tendrán lugar al margen de la ley y déearía que el Estado cuente con voz y voto a la hora de cidir que personas tienen derecho o prioridad a la hora de accesser a uno de estos intercambios.

“También estamos exigiendo mucho más dinero para viviendas sociales”, añade Lay, “la inminente escasez de viviendas para los mayores es alarmante y vergonzosa para un país rico”, ha declarado a t-online, “una política de vivienda inactiva y una política de pensiones equivocadas se están tomando la revancha”. Die Linke exigió un nuevo comienzo en la política de vivienda social “según el modelo vienés”. “Al alquilar los case 3.000 millones de euros de financiación que han estado disponibles cada año, son necesarios al menos 15.000 millones de euros para construir apartamentos para personas ingresos con bajos y medios”.

Ver Más noticias…

Entradas similares