Desde 2023 el enfrentamiento entre las fuerzas armadas y las fuerzas paramilitares ha provocado destrucción de infraestructura, desplazamiento masivo y paralización de mercados. La agricultura y la ganadería —fuentes principales de empleo y de exportaciones tradicionales como sésamo, goma arábiga y ganado— han sufrido interrupciones en insumos, cosechas y logística. Al mismo tiempo, la minería aurífera informal creció como fuente de ingresos, pero sin trazabilidad ni transparencia, afectando la confianza de compradores internacionales. Los puertos y corredores hacia el Mar Rojo y países vecinos han estado intermitentes, complicando los pagos, seguros y documentación requerida.
Prioridades inmediatas para recuperar producción
- Seguridad de activos agrícolas y vidas: implementar corredores humanitarios y pactos transitorios con actores locales para resguardar silos, depósitos de semillas y áreas de pastoreo.
- Restablecer cadenas de suministro esenciales: asegurar la provisión de semillas de alto rendimiento, fertilizantes y combustible para la campaña agrícola, además de poner en marcha centros regionales de insumos con existencias comprobadas.
- Protección fitosanitaria y sanitaria: conservar reservas de vacunas veterinarias, habilitar certificaciones sanitarias móviles y disponer de equipos esenciales que prevengan daños ocasionados por plagas y enfermedades.
- Soporte financiero de emergencia: otorgar transferencias focalizadas a pequeños productores y habilitar líneas de crédito urgentes respaldadas por garantías multilaterales para dinamizar las tareas agrícolas.
Cómo impulsar nuevamente el comercio internacional mediante instituciones de plena confianza
- Restaurar canales bancarios y de pago: entablar negociaciones con bancos corresponsales y entidades multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Africano de Desarrollo) con el fin de reactivar líneas de financiamiento y servicios de corresponsalía, apoyándose en planes sólidos de cumplimiento en materia de controles contra el lavado y procesos de debida diligencia.
- Crear mecanismos de pago seguros: recurrir a cuentas escrow gestionadas por instituciones multilaterales o por bancos regionales de reconocida confiabilidad para asegurar las transferencias a exportadores sudaneses mientras se afianza la estabilidad interna.
- Certificación y trazabilidad: poner en marcha esquemas de certificación fitosanitaria y de custodia (incluyendo, si resulta factible, registros distribuidos que faciliten la trazabilidad) para exportaciones estratégicas como goma arábiga, sésamo, carne y oro, vinculando estos mecanismos con laboratorios acreditados y auditores internacionales.
- Acceso a seguros y logística: cerrar acuerdos con aseguradoras y operadores logísticos de la región que cubran carga y transporte, dando prioridad a la recuperación de rutas hacia Puertos de Sudán y a los corredores que conectan con Egipto y puertos del Golfo.
Mecanismos para construir confianza institucional
- Transparencia pública de contratos y flujos: difundir en plataformas abiertas los acuerdos de exportación, licencias y desembolsos subvencionados, además de someterlos a auditorías periódicas realizadas por entidades independientes.
- Intermediación por organismos multilaterales: recurrir a las Naciones Unidas, FAO, Programa Mundial de Alimentos y Banco Africano de Desarrollo para validar procedimientos y actuar como garantes en operaciones comerciales delicadas.
- Formalización y trazabilidad en minería: incorporar estándares como la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (EITI) aplicados al oro y avanzar en la formalización de pequeños mineros mediante registros, supervisiones y puntos de comercialización autorizados.
- Mecanismos alternativos de verificación: efectuar auditorías con terceros regionales y emplear tecnologías de registro distribuido para los certificados de origen, siempre acompañadas de capacitación local y facilidades técnicas.
Ejemplos comparativos y enseñanzas aprovechables
- Ruanda: modernizó aduanas y simplificó trámites para exportadores, atrayendo inversión agroindustrial; lecciones: digitalización rápida de trámites y ventanilla única para comercio.
- Bosnia y Herzegovina: tras conflictos reconstruyó infraestructura logística apoyada por bancos multilaterales; lecciones: coordinación entre donantes y priorización de corredores esenciales.
- Colombia: programas de sustitución y formalización ayudaron a cambiar cultivos ilícitos por cadenas de valor legales con acceso a mercados; lecciones: incentivos económicos y mercados garantizados para promover formalización.
Plan práctico estructurado por plazos
- 0–12 meses: habilitar corredores y depósitos con condiciones seguras; poner en marcha líneas de crédito de emergencia respaldadas por garantías multilaterales; desplegar equipos móviles para la certificación sanitaria; implementar cuentas escrow destinadas a compradores estratégicos.
- 1–3 años: estructurar de manera formal las cadenas de suministro (con énfasis en oro y productos agrícolas), digitalizar procesos aduaneros y permisos, recuperar tramos logísticos esenciales y afianzar acuerdos comerciales regionales con aliados confiables.
- 3–10 años: consolidar el funcionamiento de las instituciones públicas (incluidas autoridades de comercio y tribunales comerciales), incentivar la inversión en procesamiento interno y en la diversificación exportadora, garantizar la seguridad de la tenencia de la tierra y actualizar sistemas de riego y almacenamiento.
Roles y recomendaciones para actores clave
- Gobierno de transición o autoridades administrativas: impulsar un marco jurídico estable para el comercio, coordinarse con organismos multilaterales, asegurar procesos transparentes en la emisión de licencias y brindar respaldo a las pequeñas y medianas empresas dedicadas a la agricultura.
- Organismos multilaterales y donantes: aportar recursos para la recuperación de la infraestructura, habilitar líneas de crédito orientadas al comercio y actuar como garantes y auditores neutrales en las fases iniciales.
- Sector privado y cámaras de comercio: estructurar cadenas de valor, facilitar financiamiento comercial, ofrecer certificaciones y establecer contratos de compra anticipada que otorguen certidumbre a los productores.
- Productores y cooperativas: unirse para aprovechar economías de escala, implementar prácticas eficientes de almacenamiento y trazabilidad, y sumarse a iniciativas de certificación.
- Diáspora: dirigir remesas productivas a través de fondos de inversión destinados a la reconstrucción del sector agrícola, integrarse en redes de comercio y funcionar como un vínculo de confianza con compradores internacionales.
Principales riesgos y estrategias de mitigación
- Riesgo de reversión del conflicto: mantener activos los mecanismos de contingencia junto con seguros paramétricos, mientras se supedita cualquier aumento de inversión a análisis actualizados de seguridad.
- Corrupción y captura de rentas: requerir auditorías autónomas, aplicar enfoques reforzados de transparencia y asegurar la intervención de diversos garantes internacionales.
- Problemas de cumplimiento bancario: establecer programas sólidos contra el lavado de dinero y ampliar la divulgación de los movimientos comerciales con el fin de recuperar la corresponsalía bancaria.
- Vulnerabilidad climática: destinar recursos a sistemas de riego, soluciones de almacenamiento y seguros agrícolas que amortigüen las pérdidas derivadas de fenómenos climáticos extremos.
Indicadores de éxito
- Reapertura sostenible de corredores comerciales y regularidad en las exportaciones.
- Incremento de transacciones certificadas y trazables (goma arábiga, sésamo, ganado y oro formalizado).
- Restablecimiento de líneas de crédito y servicios bancarios para exportadores sudaneses.
- Reducción de pérdidas postcosecha y aumento de rendimientos por hectárea.
Al combinar medidas inmediatas de protección y financiación con reformas institucionales orientadas a la transparencia, la trazabilidad y la formalización, Sudán puede recuperar producción y relanzar el comercio en condiciones de confianza. La reconstrucción exige coordinación estrecha entre autoridades, donantes, sector privado y comunidades locales, y políticas que traduzcan garantías y certificaciones en contratos comerciales reales y sostenibles. Este proceso no sólo restituye flujos económicos sino que fortalece tejido social y legitimidad institucional, condiciones indispensables para un comercio estable y confiable a largo plazo.

