El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, aseguró durante un par de encuentros celebrados en menos de siete días que resulta inviable retornar en 2027 al escenario energético anterior a la contienda bélica con Irán. El petróleo Brent alcanzó los US$117 por barril el pasado 23 de octubre.El aviso inaugural se emitió el 20 de octubre en la cumbre sobre transición verde organizada por el Financial Times en Londres, momento en el cual el crudo rebasaba los US$110. Birol trajo a colación que el paso de Ormuz ya experimentó un cierre en el pasado y existe la posibilidad de que se repita, manifestando además su temor ante la concatenación de crisis en Oriente Medio, según CNN. Previamente al conflicto bélico, dicho canal marítimo canalizaba una de cada cinco partes del gas y el crudo globales.El 26 de octubre, en el marco de la Semana Internacional de la Energía de Singapur, el experto reiteró su pronóstico. Evitó aventurar una estimación sobre las cotizaciones, si bien alertó de que un valor próximo a los US$120 por barril ya estrangula las balanzas comerciales de numerosas naciones, a pesar de que el Viejo Continente pueda absorberlo. En aquella jornada, el Brent registraba una cotización superior en un 59% respecto al periodo previo al enfrentamiento, el cual estalló al concluir febrero.
Por qué el diésel preocupa más que el crudo
El inconveniente más grave se centra en los combustibles refinados. El informe mensual de la AIE de octubre anticipa que la falta de diésel y gasóleo continuará hasta 2027, como consecuencia de descensos en los inventarios que resultan atípicos para esta altura del año. Durante el mes de septiembre, las ventas internacionales de diésel se situaron cerca de 700.000 barriles diarios por debajo de las cifras registradas el ejercicio anterior. Asimismo, la organización advirtió que las cotizaciones del diésel destinado a los principales polos importadores —tales como Europa, África y América Latina— corren el riesgo de repuntar próximamente. De acuerdo con sus proyecciones, el volumen de reservas perdido no logrará reponerse antes de la segunda mitad de 2027. Respecto a 2026, el organismo estima un descenso de 2,6 millones de barriles diarios en el consumo global de crudo, mientras que la producción retrocederá en 5,8 millones. De cara a 2027, prevé una reactivación en la producción, si bien avisa que las recientes agresiones en el Golfo ponen en peligro dicha recuperación.
El colchón de las reservas
En marzo, los países miembros de la AIE acordaron la mayor liberación de reservas de emergencia de su historia: 400 millones de barriles. Según Birol, el 80% ya llegó al mercado y los miembros conservan unos 1.600 millones de barriles. El 2 de octubre, el G7 se comprometió a liberar hasta 100 millones de barriles adicionales, con prioridad para el diésel.Birol subrayó que medir la crisis solo por el precio del crudo es una visión corta: el barril no alcanzó los US$200 que algunos analistas pronosticaron al inicio de la guerra, pero los derivados se encarecieron mucho más. Para los importadores netos de combustible, entre ellos buena parte de Centroamérica y el Caribe, ese matiz es el que se nota en la bomba.

