
En Argentina, una histórica sequía asfixia la agricultura y amenaza la economía del país
Sin siquiera mirar su gesto, Román Gutiérrez arranca una hoja de maíz, la arruga y abre la mano. El confeti marrón cae sobre un suelo agrietado y sediento. El productor de 51 años se hunde en su campo, cerca de Pergamino (230 kilómetros al noroeste de Buenos Aires). Los brotes, muchos secos, rozan su hombro. Deben, robustos y verdes, superarlo ampliamente. Las orejas están atrofiadas, salpicadas de raras hinchazones atrofiadas de color amarillo pálido. Las semillas de maíz deben hincharse antes de la cosecha, abundantes y regordetas. El granjero entrecierra los ojos. Roman Gutiérrez, agricultor, en su campo de maíz,…






